«Ni sandalias ni olvido: El poder de la Generación de Oro»
Nos encanta retomar este tema que venimos investigando hace más de una década, porque, aunque el mundo ha dado mil vueltas, el sector turístico parece seguir dormido en los laureles. El adulto mayor sigue sin ser una prioridad real en los programas públicos ni privados. No existen programas diseñados para un segmento que, lejos de retirarse a ver pasar la vida, hoy sigue integrado al desarrollo económico del país.
Cuando se habla de turismo para la tercera edad, la mente de muchos mercadólogos se va automáticamente al «turismo social»: ese imaginario del viejito con gorrita y sandalias, sentado en un bus de bajo presupuesto. ¡Nada más alejado de la realidad actual! Como bien decía el Dr. Miguel Lladó†, no existe una frontera biológica que diga «aquí empiezas a ser viejo». Hoy la ciencia nos da la razón: los 60 o 65 son solo un número en el documento. La vejez es una construcción que hoy estamos derribando con datos en la mano.
El fenómeno de los «Teen-Old»
En los Estados Unidos se ha posicionado con fuerza un segmento que los expertos llaman los «Teen-Old». Son personas que ya cruzaron la barrera de los 70 años, pero que viven con la energía y la mentalidad de un adolescente con experiencia. No son robles inmortales, pero están sanos, lúcidos y, lo más importante, plenamente integrados a la sociedad.
A diferencia de las generaciones anteriores, los Teen-Old no han soltado el timón. Muchos siguen ejerciendo sus profesiones, son consultores senior, directores de juntas o emprendedores que aportan su sabiduría al desarrollo del país. Y aquí viene el dato clave de nuestra investigación: este grupo se percibe a sí mismo entre 10 y 15 años más joven que lo que dice su cronómetro biológico. Si tienen 75, su mente y su actitud operan en los 60. Por eso, ofrecerles un bingo en un hotel de playa es, sencillamente, un insulto a su vitalidad.
Estadísticas que no mienten
Para este 2026, la realidad demográfica es aplastante. Japón lidera el mundo con casi un 30% de su población en la edad de oro, seguido por potencias europeas como Italia (24%) y Alemania (23%). En nuestra región, Uruguay y Chile caminan por esa misma senda. Estamos hablando de millones de personas que tienen dos activos que el joven promedio no posee: tiempo y liquidez.
Personas como el mexicano Carlos Slim (86), que sigue moviendo los hilos de imperios tecnológicos, o la escritora chilena Isabel Allende (83), que este mismo mes de abril de 2026 lanza una nueva obra, son la prueba viviente de que la capacidad de gestión y creación no caduca. Ellos no buscan «vacaciones de jubilados»; buscan experiencias que desafíen su intelecto y su espíritu.
Y en la gestión pública, la experiencia es el grado. Líderes como Lula da Silva en Brasil, que a sus 80 años lidera la economía más grande de Sudamérica con la mira puesta en el futuro, o Anwar Ibrahim en Malasia, 78 años Primer Ministro de Malasia desde los 75 años. Es un intelectual y estratega económico que ha pasado por pruebas durísimas de resiliencia, demuestran que la lucidez política no se jubila. Son estadistas que prefieren los tratados comerciales y el desarrollo social por encima de las balas, probando que un ‘Teen-Old’ en el poder es sinónimo de equilibrio y visión a largo plazo.»
De los Spas a la Luna
La falacia de que el adulto mayor debe viajar en temporada baja para ahorrar es inaceptable. El sector «AB» de esta generación busca calidad de vida, bienestar y lujo. El «leitmotiv» hoy es la salud integral: el spa, la nutrición gourmet y la medicina preventiva. Pero hay más: el espíritu aventurero de los Teen-Old no conoce límites. Con el avance del turismo comercial, ya preguntan por viajes a la Luna o vuelos suborbitales. Quieren sentir que el mundo —y el universo— sigue siendo suyo.
La era digital: El último mito derribado
El adulto mayor de hoy está «prendido» a su smartphone. Usan redes sociales para investigar destinos, para reservar hoteles boutique y para mantener romances que los hacen sentir vivos. Están integrados a la era digital y son usuarios críticos: si una app de viajes no es intuitiva, simplemente cambian de proveedor.
El futuro del turismo es «plateado».
Es hora de que el marketing deje de ver canas y empiece a ver exploradores. Ya no solo planificamos para una tercera edad, sino para una cuarta que viaja con la tablet en la mano y el deseo de conquista en el corazón. Porque como siempre decimos: viejo es aquel que pierde la curiosidad, y estos nuevos jóvenes de 70 tienen más hambre de mundo que nunca.
El desafío para la industria: Menos asistencialismo, más exclusividad
Es momento de romper con el modelo “IMSERSO” español y sus réplicas latinoamericanas que, bajo la bandera del «turismo social», confinan al adulto mayor a viajes de bajo costo en los meses que nadie quiere viajar.
Esa visión es obsoleta y hasta discriminatoria.
El segmento de la tercera y cuarta edad no busca caridad, busca reconocimiento. Si la industria turística no despierta y deja de tratarlos como «pasajeros de segunda», se perderá de la mayor oportunidad de negocio del siglo XXI. Porque estos nuevos exploradores, con sus tablets en mano y su curiosidad intacta, no están esperando una oferta; están esperando un destino que esté a la altura de su vitalidad.
Elena Tejera
Directora
Master en Turismo y Comunicación





