El norte de Groenlandia con áreas en riesgo y extensión del deshielo extremo

Groenlandia/11/05/2026.-La superficie expuesta a deshielo extremo crece en 2.800.000 kilómetros cuadrados por década desde 1990, según la Universidad de Barcelona. El norte de Groenlandia sobresale como el principal foco, lo que preocupa a especialistas por su impacto global potencial.
Las proyecciones indican que, si las emisiones de gases de efecto invernadero se mantienen elevadas, hacia finales de siglo las anomalías extremas de agua de deshielo podrían triplicarse. Esto pondría en peligro la estabilidad del hielo y aumentaría los riesgos sobre ecosistemas y zonas costeras.
Causas y factores que incrementan el deshielo
El estudio coordinado por la Universidad de Barcelona introduce una metodología que combina datos de circulación anticiclónica y ciclónica de masas de aire con modelización climática regional, para precisar las causas del deshielo. Se diferencian factores termodinámicos —relacionados con el calentamiento atmosférico— y dinámicos vinculados a la circulación del aire.
La investigación concluye que, desde 1990, la intensificación térmica elevó en 25% la generación de agua de deshielo durante episodios con patrones de circulación similares respecto al periodo 1950-1975, y hasta en un 63% considerando todos los episodios extremos analizados. Comprender estos procesos es importante para anticipar riesgos y orientar políticas basadas en pruebas científicas.
Riesgos globales asociados al derretimiento
El deshielo en Groenlandia implica un riesgo real para el aumento del nivel del mar y posibles alteraciones en la circulación oceánica global. La Universidad de Barcelona advierte que, bajo escenarios de altas emisiones, la magnitud de estos episodios podría multiplicarse por tres hacia fines de siglo, afectando gravemente a zonas costeras de varios continentes.
La transformación acelerada del hielo de Groenlandia impacta los sistemas ambientales globales y sitúa al Ártico como una región central para el futuro planetario.
Distintos informes científicos coinciden en que la aceleración del deshielo en Groenlandia no solo amenaza territorios cercanos al Ártico, sino que tiene implicancias directas sobre regiones costeras densamente pobladas en América, Europa, Asia y África.
Un aumento sostenido del nivel del mar podría provocar desplazamientos de comunidades, pérdidas económicas y daños a infraestructuras clave. Ciudades como Nueva York, Londres y Buenos Aires figuran entre las más vulnerables a estos cambios.
Además, los cambios en la circulación oceánica, derivados del ingreso masivo de agua dulce proveniente del deshielo, pueden influir en el clima global. Alteraciones en la corriente del Golfo, por ejemplo, modificarían los patrones de temperatura y precipitación en el hemisferio norte, con consecuencias sobre la agricultura, la biodiversidad y la disponibilidad de agua potable.
Expertos en cambio climático insisten en la urgencia de implementar políticas de mitigación y adaptación, ya que la ventana de oportunidad para evitar escenarios extremos se reduce año tras año. El seguimiento de estos procesos en Groenlandia resulta esencial para diseñar estrategias internacionales que permitan reducir las emisiones y proteger ecosistemas y comunidades en riesgo.
F/ Infobae




