LA CAIDA DEL MURO DE BERLIN LA ITB Y MIS RECUERDOS
Recientemente, fue noticia celebrar los 36 años de la caída del MURO DE BERLIN, nosotros estuvimos en Berlín 2 años ante de la caída de tan ignominiosa barrera de cemento que dividía como bien lo saben nuestros lectores, la siempre prospera y disciplinada Alemania en Oriental y Occidental.
En mis recuerdos está el Berlín Occidental, lleno de luces y vida nocturna y el triste Berlín Oriental oscuro con grandes edificios lúgubres, el frio terrible que sentíamos al caminar por las calles y las fuertes ráfagas de viento que si encontraban mal parado al transeúnte se lo llevaba de encuentro y muchas veces terminaba en el suelo, nosotros no tuvimos la caída puesto que muy a tiempo nos aferramos a un poste, bien que ya nos habían advertido sobre este posible incidente, fue muy gracioso y muy celebrado por los demás amigos…Es bueno recordar que a principios de marzo en Europa en general, las temperaturas suelen ser muy frías, sobre todo para los que no estamos acostumbrados a temperaturas extremas, y nos ocurrieron algunos incidentes, como por ejemplo, olvidarnos el gorro de piel en el hotel al salir en la mañana y sentir que los huesos de la cabeza nos crujían de dolor, por suerte siempre llevamos un pañuelo en la cartera y eso salvó un poco la situación.
Dicho esto, les compartiremos amigos lectores el porque de nuestra visita a Berlín, fueron motivos personales ya que se trataba de recibir un trofeo llamado “El Timón de Oro” que se entregaba a periodistas destacados del turismo en la ITB de Berlín (Bolsa Internacional de Turismo reconocida como la feria de Turismo más importante del mundo) bajo los auspicios de Senado Alemán, aclaro que el reconocimiento no era para nosotros, pues en esa época no teníamos estudios de Comunicación.
De la ITB, no vamos a comentar mayormente, pues todos los que estamos inmersos en el mundo del turismo, conocemos lo inmenso que es el recinto, lo bien organizado que está todo, los eventos se cumplen con precisión alemana, la diversidad de Stands a cuál más animado e interesante, pues cada país se esfuerza por demostrar de la mejor forma sus atractivos turísticos.
Lo que nos causó muy grata impresión fue la cordialidad de los berlineses que eran capaces de desviarse de su ruta para orientarnos lo mejor posible para llegar bien al lugar indicado, quiero recordarles que estoy hablando 2 años antes de la unión de las dos Alemanias…
Visita obligada era hacer el Tour a la Alemania Oriental, para lo cual aparte de todos los tramites para ingresar a otro país, obligaban a los turistas a comprar su moneda para ser gastada en el lugar, que por cierto nos trajimos de recuerdo porque no había mucho que comprar. Y siempre seguidos por personas que demostraban desconfianza, era chocante la poca amabilidad que demostraban sus habitantes.
Recordemos un poquito la historia, “en de noviembre de 1989, de manera pacífica y sin derramar sangre o disparar un arma de fuego, la población alemana derribó el Muro de Berlín. Esta estructura dividió la capital alemana por más dos décadas, duró 28 años, desde su construcción el 13 de agosto de 1961 hasta su caída el 9 de noviembre de 1989. Esta estructura dividió a la ciudad de Berlín, separando Berlín Oriental de Berlín Occidental.
Símbolo de la división de Europa, el Muro de Berlín fue levantado en agosto de 1961 por la RDA para contener la sangría humana del Berlín Este hacia el Berlín Oeste. El «muro de la vergüenza», como se lo conocía entonces en Occidente, tenía por misión aislar de forma hermética las dos partes de la ciudad. Realmente infamante”. Y nosotros fuimos testigos de esa ignominia…
Siguiendo con nuestros recuerdos, algo que nos impresionó de gran manera fue la diferencia entre el humor latino y el humorismo alemán, resulta que en el recorrer la inmensa Feria observamos un grupo de personas que se reían mucho y celebraban con aplausos no sabíamos que y curiosos nos acercamos al grupo que cada vez se hacia más grande y como pudimos nos acercamos lo bastante como para observar el motivo de la diversión y ¡Oh! ¡Oh! había en el centro del grupo un personaje que aparentemente era un “Mimo” vestido lo recuerdo claramente con un enterizo, verde con pechera y tirantes y debajo una especie de pijama completo pues tenía medias y mangas largas a rayas negras con blanco, y el detalle era que este “artista” a través de gestos corporales y expresiones faciales y movimientos, que a las personas les causaba mucha gracia, se iba sacando este especie de pijama, nosotros no entendimos nunca que era lo que le causaba gracia al público, lo que si reconocemos que era un GRAN ARTISTA, pues finalmente se quito el pijama a rayas, sin haberse desabotonado nada ni haberse movido del círculo en el que estaba parado…
Finalizando algunos de nuestros incontables recuerdos, les comentaré que para la Clausura de la Feria , se realizó una espectacular cena de gala ( motivo para contarles de otro recuerdo) donde los asistentes podía intercambiar sin conocerse algunos souvenir, y cual no sería nuestra sorpresa cuando se acerca a nuestra mesa una dama japonesa vestida con un elegante kimono, y con mucha reverencia nos entrega una preciosa geisha, nosotros retornamos el espontaneo gesto entregándole un “Torito de Pucara” negro con motivos dorados y explicándole su significado a los cual ella respondía con innumerables reverencias, un momento inolvidable… La geisha la conservamos varios años, hasta que en una mudanza… seguro pasó a mejores manos… No hay duda “Recordar es volver a vivir” …
Elena Tejera
Directora
Master en Turismo y Comunicación






