A VEINTE AÑOS DE UN GRAN GOBIERNO

Por Antero Flores Araoz*
Hacen veinte años, el 28 de julio del 2006, se inició el segundo gobierno de Alan García Pérez y quienes fuimos duros críticos -y con razón- de su primer gobierno, tenemos que reconocer que su segundo gobierno fue excelente, uno de los mejores de nuestra historia republicana sino el mejor.
Los aciertos del presidente García en su segundo mandato, fueron numerosísimos, pero entre los más resaltantes: los inmateriales, como fue por un lado saber rectificar los errores del primero, pero adicionalmente no guardar rencores ni resentimientos y hasta buscar colaboradores en quienes fueron sus adversarios.
Los guarismos de crecimiento económico al que se llegó entre el 28 de julio del 2006 y el 27 de julio del 2011, no se han vuelto a repetir y, pese a la gran crisis financiera que se vivió en los Estados Unidos de América, que el gobierno nacional de ese entonces toreó con arrojo para que no nos golpease, haciendo votos que el éxito se pueda repetir en el nuevo quinquenio que se acaba de inaugurar con Keiko Fujimori.
Evidentemente influyó en la buena vibra de García en su segundo mandato, su afán de pasar a la historia como hacedor y no destructor. Su aprendizaje europeo y la colaboración de su cónyuge Pilar Nores en las tareas sociales de acompañamiento e incluso en algunas otras que traspasaban dichas fronteras, como las famosas “chispitas” que ayudaron a enfrentar la desnutrición infantil, las cocinas mejoradas para evitar trastornos respiratorios, los cobertizos para el ganado a fin de encarar al friaje, entre tantas otras ayudas.
Lo antes expuesto contrasta con actitudes de otras primeras damas como Eliane Karp y Nadine Heredia, que más fueron los problemas que les crearon a Alejandro Toledo y Ollanta Humana que sus reales ayudas.
Durante el quinquenio de Alan II se puso en funcionamiento el tren eléctrico en nuestra capital. Gran parte de las carreteras interoceánicas sur y norte, se construyeron en el mismo período gubernamental, siendo importante destacar la culminación adicional de 2589 kilómetros carreteros dentro de nuestro territorio.
Varios hospitales fueron construidos y puestos en funcionamiento, al igual que escuelas y colegios, entre ellos los famosos “emblemáticos”, el programa agua para todos, obras de irrigación, establecimientos penales, como también obras para APEC 2008 y muchísimas otras que escapan a la memoria.
Lo que no puede escapar a la memoria, pues cotidianamente se las ve, por quienes transitamos en Lima por la avenida Javier Prado Este, son las obras como el Teatro Nacional, la sede central del Banco de la Nación, el Centro de Convenciones y el nuevo Hospital del Niño.
Tuvo el coraje de someter a la Corte Internacional de La Haya, la delimitación marítima con Chile, tema felizmente definido y terminado.
Como dice antigua frase “por sus obras los conoceréis” y las de Alan II son muy numerosas, necesarias y aplaudidas, y es por ello que quienes lo acompañamos en cargos ministeriales nos reunimos para rememorar el acontecimiento.
A Alan se le extraña y queda pendiente la sanción a quienes lo instaron y empujaron a terminar con su vida. En el recuerdo nuestra oración, como lo hiciera el padre Guillermo Oviedo en sus últimos minutos de existencia terrenal.
*Reconocido Jurista peruano. Ex Senador, Ex Diputado. Ex premier, Analista político
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