El futuro de la Iglesia católica está en África, y las cosas podrían complicarse

El papa León llegó ayer a la capital de Camerún, Yaundé. Daniel Beloumou Olomo/Agence France-Presse — Getty Images
Por Motoko Rich*
Camerún/16/04/2026.-Ya hay 288 millones de católicos africanos, que representan más de una quinta parte de los fieles de todo el mundo. La religión crece más rápidamente en África que en ningún otro continente.
En una señal de la creciente importancia de la región para la Iglesia, el papa León XIV está visitando África antes de viajar a Estados Unidos —su patria— o a Sudamérica, uno de los bastiones tradicionales del catolicismo, donde pasó dos décadas de su carrera antes de asumir el papado.
Sin embargo, África también es un territorio ideológico delicado. Es ahí donde la resistencia a algunas de las reformas promulgadas por el predecesor de León, el papa Francisco, es más profunda. Cuando Francisco permitió a los sacerdotes bendecir a las parejas del mismo sexo, los obispos conservadores de África se enfurecieron, y muchos de ellos siguen disuadiendo a los sacerdotes de realizar dichas bendiciones.
Es un lugar en el que el catolicismo compite por los fieles contra los pentecostales y los evangélicos conservadores, y en el que a los líderes eclesiásticos les preocupa que las reformas de Francisco puedan haber perjudicado las perspectivas de expansión de la Iglesia.
León, quien lleva recorrida alrededor de la cuarta parte de un viaje de 11 días, podría estar adentrándose en tensiones de larga data sobre algunos de los temas más delicados del catolicismo.
Las batallas ideológicas que se libran en África “definirán el futuro de la Iglesia católica”, dijo Ebenezer Obadare, investigador principal de estudios sobre África en el Consejo de Relaciones Exteriores de Washington.
El caso de Camerún
Un país que sintetiza las tensiones en torno al lugar de África dentro de la Iglesia es Camerún, que León está visitando actualmente.
El país tiene profundas raíces católicas que se remontan al siglo XIX. Cerca del 30 por ciento de la población —unos 8 millones de personas— se identifica como católica, incluido el presidente, Paul Biya.
También es un lugar donde la homosexualidad está proscrita, al igual que en decenas de países africanos. Después de que Francisco dijera de los sacerdotes homosexuales: “¿Quién soy yo para juzgar?”, y más tarde permitiera a los sacerdotes bendecir a las parejas del mismo sexo , los obispos cameruneses se contaron entre los más férreos opositores.
“África funciona con sus valores culturales, sus costumbres ancestrales”, dijo Paul Engoulou, un párroco de Yaundé, la capital de Camerún. “Como tal, no puede adaptarse a prácticas antinaturales como la homosexualidad”.
Hasta ahora, León, quien ha intentado mantener una posición intermedia en temas sociales tras las reformas de Francisco, no ha mencionado el tema de la homosexualidad durante su viaje.
Tampoco ha abordado la poligamia, una práctica legal en Camerún y culturalmente común en gran parte del continente, pero contraria a la doctrina católica. A finales del mes pasado, una comisión de obispos africanos publicó un informe en el que se debatía la necesidad de que la Iglesia ofreciera a los católicos con relaciones polígamas una vía para participar en la fe. El informe dejaba claro que quien tuviera varios cónyuges no podría bautizarse, pero ofrecía apoyo a quienes buscaran la manera de conciliar su fe con la poligamia mientras avanzaban para dejar atrás esa práctica poco a poco.
En Yaundé, León pronunció el miércoles un discurso en el palacio presidencial, en el que subrayó la importancia de la transparencia del gobierno y del Estado de derecho. El discurso contribuyó a apaciguar las preocupaciones de algunos de que Biya, el líder autoritario que más tiempo lleva en el poder en el mundo, pudiera utilizar la visita papal para rehabilitar su imagen. Pero en lo que va de viaje —aunque apenas llevamos unos días— no se han abordado las fracturas ideológicas de la Iglesia.
Una disparidad de poder
Podría decirse que las tensiones entre los dirigentes de la Iglesia en Roma y sus seguidores en África son el reflejo de una disparidad de larga data: la importancia de África para el futuro del catolicismo no se refleja en la composición de la cúpula del Vaticano.
No hay cameruneses en el Colegio Cardenalicio, el grupo de 121 altos dirigentes eclesiásticos que asesoran y eligen a los papas. De todo el continente africano, solo hay 14. En comparación, 18 son de Italia.
“Camerún y África aportan los números para mantener viva a la Iglesia”, dijo Henry Michael Gueche, de 36 años, un empresario tecnológico de Yaundé que se describió a sí mismo como un fiel católico. Pero aunque los africanos tienen “un asiento en las bancas”, dijo Gueche, no tienen “un verdadero asiento en la mesa en Roma”.
Como argentino, Francisco fue el primer papa no europeo desde el año 741 d. C. Fue seguido por León, que tampoco es europeo. El liderazgo de la Iglesia se está desplazando hacia lo que Francisco llamaba las “periferias”, donde el catolicismo está más vivo. Antes de la elección de León, se especulaba con que el próximo papa pudiera ser africano
Eso aún no ha ocurrido. Sin embargo, la visita de León pone de relieve tanto la importancia que sigue teniendo el continente como las tensiones que pueden agudizarse a medida que esa importancia aumente.
F/New York Times
*Motoko Rich, periodista del New York Times que viaja con el Papa en este viaje a África





