Inteligencia Artificial: Entre la Alerta de la Fe y el Progreso
Hola, ¿Cómo están? Nosotros un poco desorientados desde que se publicó la primera Encíclica de nuestro querido Papa León XIV, “Magnifica Humanitas”, quien, como todo el mundo sabe, también tiene nacionalidad peruana y por elección, lo cual es más meritorio aún, haciéndonos sentirlo muy cercano.
En esta maravillosa carta dirigida a la Iglesia católica romana del mundo, León XIV advierte de los riesgos de la IA, lo que nos indica que nuestro líder está inmerso en la realidad actual. El mensaje es concluyente: “la tecnología es un regalo de la inteligencia humana, pero carece de alma”, una verdad como un templo. No obstante, si se usa para crear noticias falsas (fake news), estafas, pornografía digital o manipulación, degenera la condición humana, creando un uso oscuro que, lejos de elevarnos, saca a relucir el lado más primario y bestial de quienes la manipulan con perversidad. No se debe prohibir —todo lo prohibido es más deseado—; lo importante es ponerle límites éticos (lo que el Vaticano llama «Algor-ética»).
El valor de la tecnología con alma
Evidentemente no somos especialistas en IA —cuánto nos hubiera gustado—; no obstante, podemos comentar acerca de nuestra experiencia con esta herramienta que consideramos fabulosa. Utilizada con racionalidad, la IA es un motor extraordinario para los medios independientes. En nuestra propia experiencia al frente de Turistamagazine, este soporte digital nos permite procesar datos complejos en segundos, optimizar los tiempos de edición y estructurar ideas de manera ágil, actuando como un colaborador incansable que maximiza mis capacidades profesionales. La tecnología no es buena ni mala por definición; su valor depende enteramente del espíritu que la guía. Es real que se debe tener un profundo conocimiento de lo que se está tratando, porque muchas veces la IA facilita datos desfasados o una fake news. Con justa razón y consciente de su rol ante más de 1,400 millones de católicos, este tema preocupa mucho al Papa; sin embargo, no es la IA el problema, son las personas que hacen uso y abuso de esta herramienta cibernética que hace tanto bien a la humanidad.
El lado luminoso: Medicina con alma y conectividad rural
Sin embargo, frente a esa alarmante sombra, existe un lado maravilloso que demuestra la verdadera utilidad del progreso cuando se pone al servicio del bien común y de la salud de las personas. En el campo de la medicina, el avance es verdaderamente asombroso. Hace poco, escuchamos una teleconferencia radial que conectaba simultáneamente Chile, Lima y una pequeña posta médica en las alturas de la Sierra de Ica, quedando en evidencia las bondades y deficiencias de nuestras prestaciones de salud. Mientras la doctora de la Sierra de Ica se lamentaba por no contar con equipos complementarios para realizar diagnósticos —lo que obligaba a los pacientes a ser remitidos en complicados viajes hacia Lima—; el especialista en Chile aclaró una realidad esperanzadora: si tan solo contaran con un Criomicroscopio Celular Portátil, la historia sería distinta. “Este equipo, lo último en tecnología biomédica, está programado para tomar capturas de la parte afectada en alta definición molecular y, en cuestión de segundos, la información viaja por el espacio a cualquier rincón del planeta. Allí, un especialista, respaldado por un sistema de IA, procesa las imágenes y devuelve un diagnóstico certero inmediato”, permitiendo a los médicos rurales tomar medidas urgentes para salvar vidas.
Y eso es solo un botón de muestra, y no es de ahora; los científicos ya descubrieron las complejidades del Genoma Humano, y la concepción in vitro es pan de todos los días.
Facilitador de la «Servucción» en el Turismo
La IA ha facilitado en el mundo la movilización de las masas “llamada Turismo”: en las reservas de pasajes, en los aeropuertos, en los hoteles, en los restaurantes y en toda la cadena de la “Servucción”, haciendo menos estresante el viaje y multiplicando las experiencias. Sin embargo, la tecnología es excelente como un asistente, pero insustituible como creadora de emociones. La IA está presente en toda nuestra vida diaria, aunque usted no lo crea, y no de ahora, sino desde hace años. Cuando se impuso el internet de las cosas, ¿No es cierto que usted, mi querido amigo, hace años se desplaza en su cómodo auto guiado por GPS? Pues eso es solo un botón.
El ser humano sigue siendo el Rey
Finalmente, no olvidemos que la IA es una programación de “algoritmos” —que no entendemos bien qué es— pero que ya en nuestra época es insustituible; mas ciertamente es solo una máquina programada, y hay límites que jamás podrá cruzar, pues la tecnología carece de alma, no posee intuición y es incapaz de sentir, jamás podrá sentir empatía o cariño, eso sigue siendo privilegio del corazón humano… Un software puede procesar información, pero solo el ser humano es capaz de transformarla en conocimiento con sabiduría. La tecnología propone el camino, pero somos nosotros quienes decidimos el destino. Alexa, o como quieran llamar a su asistente virtual, si se le suelta un cable, se quedó en la nada…
Elena Tejera
Directora
Máster en Turismo y Comunicación
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