April 12, 2026

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Artemis II: ¿Azaleas en la Luna o desierto en la Tierra?

En nuestro país Perú, vivimos en modo elecciones pues el Domingo 12 hemos tenido elecciones de primera vuelta de los 35 candidatos solo  han pasado dos por lo tanto tendremos una 2° vuelta en principio el 7 de junio. Todos los candidatos se sienten todo poderosos capaces de “salvar al país” y prometen incluso obras mesiánicas que el tiempo de gobierno (5 años) no les alcanzaría en caso tengan la intención de cumplir.

Con el éxito de Artemis II que nuevamente después de 50 años ha puesto al ser humano en la órbita lunar, pero esta vez, vivimos en un mundo diferente y el brillo del cohete no oculta la sombra que proyectamos aquí abajo, sin embargo nos trajo a la mente una reflexión que escribimos hace 10 años pero que ahora más que nunca al ver tanta falta de empatía y falsedad en casi la totalidad de aspirantes a la presidencia volvemos a publicar.

La soberbia del «Dios de sí mismo»

El hombre se ha vuelto Dios de sí mismo. En su soberbia, cree que ya no existen secretos para él porque ha pisado la Luna y enviado sondas a Marte. «Pobre iluso», decimos hoy, igual que hace diez años. Supuestamente, el fondo del mar y las entrañas de la tierra ya no guardan misterios, lo que sí guarda aún es una inmensa riqueza que el hombre está ávido de extraer. Felizmente para la sobrevivencia del ser humano el mar es inconmensurable y puede guardar aún inmensa riqueza ictiológica.

El individuo, en su afán de codicia, sigue contaminando ríos y mares con mercurio y otros elementos nocivos como petróleo, plásticos y aún desechos radiactivos, y así con sorpresa y dolor vemos algunas veces, aves, ballenas y peces varados agonizantes, mientras las transnacionales extraen el «oro negro» y el “amarillo” también, que en ciertas zonas de nuestro país abunda, para mantener poder y dominio que solo genera desigualdad y anarquía justas, pagadas con la sangre de jóvenes que al elevar su voz de protesta solo querían un futuro mejor.

Advertimos con sufrimiento que la contaminación ambiental es solo el síntoma; lo peor es la contaminación del alma. La Tierra se sacude hoy con más fuerza, como si quisiera sacarse de encima tanta descomposición humana, mas el hombre está satisfecho con su “ganancia pírrica”.

Nostalgia de un futuro que no llega

Ahora que dirigimos nuestras miradas hacia la Luna con el Artemis II, y sus fantásticas imágenes de la Tierra, nos viene a la memoria aquella imagen poética, que no recordamos bien si la leímos en un poema o en una novela: “sembrar azaleas en la Luna”. ¿Será que buscamos evadirnos de tanto materialismo aquí abajo y dirigimos nuestras miradas hacia arriba en busca de la pureza que aquí hemos marchitado? Es una nostalgia extraña: extrañamos un futuro que aún no ocurre porque el presente nos lastima.

Haciendo un símil con la película Cocoon que nos encantó, pareciera que la humanidad está en busca del «estanque de eterna juventud» en las estrellas, un lugar donde el deterioro del cuerpo y del planeta no nos alcance. Queremos escapar hacia la luz de otros mundos porque nos da miedo aceptar que hemos convertido el nuestro en una Atlántida a punto de hundirse.

El panorama patético de las urnas

Vivimos en una zona donde los desastres naturales son parte de nuestro existir —no solamente los terrestres, los políticos también suelen hacer mucho daño— sin embargo, esperamos a que el daño se produzca para entonces recién reaccionar, y restañar las profundas heridas se torna casi imposible. ¿Por qué no precaver antes que lamentar? Las nefastas experiencias nos lo han demostrado una y mil veces, pero aún seguimos lamentando.

¿De qué  sirven la tecnología de guerra y conquistar el espacio, si aquí en nuestra tierra nos faltan helicópteros y lo elemental para salvar vidas en el próximo desastre natural?

Un líder no es siempre un ejemplo a seguir, y hoy, ante la cercanía del deber de ir a las urnas, el panorama es patético. Vemos candidatos que repiten discursos vacíos mientras el alma del país se sigue contaminando. Recientemente escuchamos por la radio a un reconocido periodista que recordaba la agudeza de Cantinflas cuando decía: “El problema no es que haya ricos, sino que haya pobres; todos quieren acabar con los ricos, ¿Por qué mejor no acabamos con los pobres?”.

No obstante, nuestros políticos prefieren la confrontación al progreso real. Es tiempo de reflexión. Si hemos vuelto a la Luna con el Artemis II, que no sea solo para llevar nuestra codicia a otros suelos. Que sea para entender, de una vez por todas, que, si no somos capaces de cuidar la flor en nuestro propio jardín, de nada servirá intentar sembrar azaleas en la Luna. Antes de conquistar el cielo, nos urge sanar el alma, elegir con conciencia y restañar las heridas de esta casa llamada Tierra.

Elena Tejera

Directora

Master en Turismo y Comunicación

 

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