Vejez y Experiencia…y Vida

Por Antero Flores-Araoz*
Lima/08/07/2026.-Hace cerca de cincuenta años, cuando ingresé al directorio de la entonces Sociedad de Beneficencia Pública de Lima, sus programas asistenciales estaban dirigidos principalmente a la ancianidad desvalida y a la niñez desamparada. La ancianidad era atendida en algunos albergues, así como en el Asilo San Vicente de Paul, mientras que la niñez desampara lo era en el Puericultorio Pérez Aránibar.
En esa gestión se puso en valor así como en funcionamiento el Albergue Canevaro para ancianos, ubicado en el distrito del Rímac, constituyendo las Loterías de Lima y Callao y la Caja de Ahorros de Lima, los programas con los cuales se financiaban las obras asistenciales de la Beneficencia de Lima, adscrita al Ministerio de Salud, aunque hoy en día lo está a la Municipalidad Metropolitana de Lima, la experiencia en esos años fue que la gente común y corriente prefería dedicarse y ayudar en el cuidado de los niños, más no de los ancianos aunque ellos solo reclamaban tiempo de conversación, más nada tangible.
Han pasado desde aquella época muchos años, empero no se han acrecentado las obras de ayuda social de la Beneficencia, más aún sus brazos de financiamiento ya no existen, debido a administraciones poco duchas en tal tarea.
Al no haberse incrementado la obra social a favor de niños y ancianos, la situación de ambos ha empeorado, principalmente de los últimos nombrados, por lo que urge la ampliación de programas y la preparación y conducción de nuevos.
Llegó a mis manos unas frases sobre la ancianidad que merecen ser compartidas y analizadas. Ese fraseo de origen desconocido determina:
“La juventud se otorga a la mayoría, pero la vejez solo a los elegidos.
No todos llegan. No todos resisten. No todos aprenden. No todos sanan.
No todos se levantan una vez más cuando la vida los derrumba.
Llegar a la vejez no es cuestión de suerte, es cuestión de batallas ganadas en silencio, de cicatrices que no te avergüenzan, de un corazón que, a pesar de todo, sigue siendo agradecido.
Disfruta tu edad.
Honra tú historia
Agradece cada día.
Porque no es solo cumplir años. Es un privilegio. Es un milagro.
No tengas prisa por volver a ser joven, porque hay una belleza incomparable en ser maduro, entero y en paz contigo y con tú vida.
Es una bendición
Vive, agradece, disfruta, ama, y nunca dejes de brillar, porque quien ha llegado hasta aquí, ya es un guerrero, una leyenda, un ejemplo”.
Todo lo señalado debería tenerse en cuenta, tanto en la actividad pública como privada. No tiene mucho sentido la jubilación y retiro obligado a los setenta años como sucede por ejemplo en el Poder Judicial, el Ministerio Público e infinidad de instituciones a las que nos estamos refiriendo y, peor aún en las instituciones castrenses y policiales que pasan al retiro cuando están absolutamente enteros, gozan de buena salud y tienen capacidad cognitiva de primerísimo nivel, siendo penoso verlos postrados en el retiro.
La experiencia de las personas de la tercera edad es invalorable y no debería ser descartada, pero cuando su consejo deja de aportar, el Estado debe crear más programas para la conservación de nuestros ancianos, que ya no solo llegan a la tercera edad, sino también a la cuarta y de repente a la quinta.
*Reconocido Jurista peruano. Ex Senador, Ex Diputado. Ex premier, Analista político




