«De la Arabia Saudita de América” al dolor del sismo: Hoy todos somos Venezuela

Por Elena Tejera*
Lima/26 /06/2026.-Nos sentimos profundamente afectados por el desastre telúrico ocurrido esta semana en Venezuela. No solo porque amamos al país llanero y tenemos allí inolvidables amigos, sino porque somos hermanos del mismo dolor: el Perú está ubicado en el Cinturón de Fuego del Pacífico (también conocido como el Anillo de Fuego). Esta es una franja de más de 40,000 kilómetros que bordea el océano Pacífico y es considerada la región sísmica y volcánica más activa del planeta.
Asimismo, hemos pasado vacaciones inolvidables en muchas oportunidades, viviendo experiencias únicas y donde fuimos muy felices en una época crucial de nuestro desarrollo profesional y humano. Siempre nos sentimos muy queridos cuando Venezuela era el país de las oportunidades, la auténtica «Arabia Saudita de Latinoamérica». En aquel entonces, los venezolanos no emigraban; por el contrario, latinoamericanos y miles de ciudadanos de países de Europa —especialmente españoles, italianos y alemanes— se volcaban al país de las arepas y las inimitables hallacas navideñas, buscando el trabajo y el futuro que una Europa devastada por la Segunda Guerra Mundial no podía ofrecerles. El país llanero se los brindó con generosidad.
En esta época, las cosas han cambiado y hoy los venezolanos conforman una diáspora de más de 8 millones en el mundo. No obstante, ahora no tenemos tiempo de pensar en la existencia de gente mala entre ellos; son los menos, pero evidentemente son los que hacen más ruido. Hoy tenemos que ponernos la camiseta venezolana y ayudar a minimizar esta tragedia tan grande y que nos toca tan cerca. Mientras ellos no poseen una arraigada cultura de terremotos, nosotros sí. En Perú vivimos alertas, esperando un sismo de gran magnitud (posiblemente de más de 8 grados) debido al prolongado silencio sísmico de Lima y la costa central. Dios nos ayude, pues el día que llegue será tan o más catastrófico que el que están viviendo ahora nuestros hermanos venezolanos.
La comunidad internacional ya se ha movilizado para enviar ayuda, con los Estados Unidos en primera línea. Nuestro país, por su parte, reaccionó de inmediato y envió un equipo de rescatistas peruanos: un contingente de 45 bomberos pertenecientes al equipo USAR (Unidad de Búsqueda y Rescate Urbano), con amplia experiencia en operaciones internacionales en Ecuador, Bolivia y el terremoto de Pisco en nuestro país en 2007. El grupo viaja equipado con herramientas de corte, perforación, cámaras de búsqueda, apoyo canino especializado y sistemas autónomos de abastecimiento para operar de forma independiente hasta por ocho días en las zonas de desastre. Además, mediante un avión de la Fuerza Aérea del Perú, se está trasladando ayuda humanitaria consistente en carpas, víveres, agua y enseres esenciales para atender a las familias damnificadas.
Así como el Perú, las demás naciones harán lo propio dentro de sus posibilidades. En estas primeras horas el tiempo cuenta para rescatar personas con vida y ver ocurrir milagros. Sin embargo, recuperar la normalidad, reconstruir el golpeado estado de La Guaira, levantar los edificios derruidos en Caracas y proteger moral, psicológica y económicamente a los damnificados costará muchísimo dinero y llevará años. Confiamos en que, con el apoyo de las potencias globales, el amparo a las miles de familias afectadas no quede en el olvido ni se use solamente para la foto de portada. Aquí estaremos desde nuestra humilde trinchera para recordarlo siempre.
*Master en Turismo y Comunicación




