PREPARACIÓN POLÍTICA

Por Antero Flores-Araoz
Lima/19/06/2026.-Al concluir el proceso de las elecciones generales del presente año, las que comprenden la Presidencia de la República con sus dos vicepresidentes, el Congreso con el Senado y la Cámara de Diputados y los representantes nacionales al Parlamento Andino, es bueno resaltar que con algunas muy pocas excepciones, los candidatos a la Presidencia de la República con sus correspondientes vicepresidentes, no tenían ninguna experiencia en los asuntos públicos y en el desempeño de cargos en el Estado. En buen romance esto se traduce en inexpertos y si lo quieren más claro aún, sin ninguna experiencia.
Lo mismo sucede con los candidatos a senadores, diputados y parlamentarios andinos, en que ni siquiera la gran mayoría de ellos ha sido por lo menos regidores de alguna municipalidad distrital del interior del país.
Como ya lo hemos explicado en alguna otra oportunidad, la pretensión de ejercer altos cargos públicos no se asemeja al “juego de la garrocha”, en que desde el suelo haces salto hacia arriba, sin pasar por intermedios.
No señor, la política no es salto, pues ello nos lleva a los demás ciudadanos a sobresaltos y al país al despeñadero. La política, mejor dicho, la acción política con ejercicio de cargos públicos implica un constante escalamiento, de escalón en escalón hasta llegar no a donde se quiere llegar sino hasta donde se puede alcanzar, en un constante y permanente aprendizaje y ejercicio gubernamental.
Se puede comenzar la actividad política desde juntas vecinales, proseguir con regidurías en municipios distritales para pasar a provinciales, alcaldías, gobiernos regionales, altos cargos en ministerios hasta lograr ser ministros o congresistas y como algo casi inalcanzable la presidencia de la República.
Insisto, se requiere preparación de calidad, aprendizaje de conciencia y experiencia en la cosa pública y teniendo clara visión de que nadie nace sabiendo.
En la obra “La República” de Platón, se narra que Sócrates explica su postura sobre la materia con un ejemplo clarísimo. Si estuvieses en un barco viajando por alta mar y se desatara una tormenta, ¿Quién o quiénes deberían tomar las decisiones de navegación?
La respuesta sería ¿Qué fuese cualquier persona elegida al azar por la tripulación, o un capitán experimentado que conozca las estrellas, el viento y el mar?
Para Sócrates, gobernar y votar es una habilidad técnica, igual que la medicina o la navegación, por lo tanto, dejar las riendas del Estado en manos de una masa sin preparación es sumamente peligroso.
Toda ésa narrativa captada de la obra de Platón se refleja en nuestra realidad, en que los menos preparados podían generar el caos, pero también los más preparados no eran tampoco lo suficientemente preparados para la conducción de los destinos de nuestra patria en los tiempos difíciles que pasamos, en que hay que corregir el populismo de la última década, la falta de disciplina fiscal, las decisiones erróneas y encima tener que enfrentar un Fenómeno del Niño de consecuencias tan duras que serían inenarrables.
Si se quiere entrar en política hay que prepararse, ello no es broma.
*Reconocido Jurista peruano. Ex Senador, Ex Diputado. Ex premier, Analista político




