Disfrutar del lujo de un hotel sin salir de la habitación

Aunque el Meliá Villaitana, cerca de Altea y Benidorm, y su servicio The Level ofrecen tentaciones para no hacer caso del titular
España/03/05/2026.-El verdadero viaje contemporáneo a veces no se mide en kilómetros, sino en los metros cuadrados de la habitación. Existe un perfil de viajero que no busca coleccionar monumentos ni madrugar para hacer excursiones, sino algo mucho más cotizado: cerrar la puerta por dentro, olvidarse del reloj y reducir el mundo exterior a un murmullo lejano. La teoría de la reclusión voluntaria parece perfecta, pero cuando se traslada al complejo Meliá Villaitana, a un paso de Benidorm y del magnetismo de Altea, el plan empieza a resquebrajarse.
El hotel, diseñado como un gran trampantojo arquitectónico que recrea un pintoresco pueblo mediterráneo, plantea un dilema constante. ¿Se queda uno disfrutando del confort de las estancias de su zona The Level o cede ante el impulso de pasear por sus plazas, cúpulas y callejuelas, elegir entre sus varios restaurantes o ceder a las tentaciones deportivas?
Razones para colgar el cartel de ‘No molestar’
Cuando se opta por el servicio The Level en este resort, la habitación deja de ser un simple lugar donde dejar las maletas para convertirse en el eje de la escapada. Los espacios están pensados para el descanso sin interrupciones, con esa luz limpia del levante que lo inunda todo y un silencio reconfortante que invita a desconectar del día a día.
Para quienes se decantan por la desconexión total, las estancias ponen el listón muy alto. En la Suite Ático, por ejemplo, el argumento definitivo para quedarse dentro es su bañera de hidromasaje situada bajo una cúpula de cristal, ideal para ver las estrellas sin salir del agua. Si se prefiere el aire libre, la Suite Presidencial traslada ese bienestar a una terraza con su propio jacuzzi y camas balinesas.
Son los pequeños detalles los que invitan a quedarse en albornoz: los aromas de la línea The Ritual of Jing de Rituals en el baño, una buena cafetera espresso a mano, el menú de almohadas para dar con la medida exacta del descanso y un servicio de habitaciones que te permite desayunar tranquilamente en la terraza viendo el atardecer. Con este panorama, la tentación de aislarse del mundo durante un par de días es una opción de lo más tentadora.
Las tentaciones que esperan de puertas afuera
El problema es que mantener la promesa de no salir de la habitación aquí es complicado. En cuanto se asoma uno a la ventana, el diseño del arquitecto Andrés Piñeiro empieza a jugar en contra de la reclusión. El Meliá Villaitana no se parece a un hotel convencional; es un laberinto de fachadas que emulan las casas de colores de Villajoyosa, palacetes de aire señorial y, recortada en el cielo, una réplica de la famosa cúpula azul de la iglesia de Altea. Resulta difícil no salir a curiosear.
Además, los huéspedes de esta zona cuentan con una serie de espacios propios que actúan como un imán. El primero es el The Level Lounge, un rincón tranquilo donde tomar un café o leer la prensa, y que al caer la tarde se convierte en el punto de encuentro perfecto para tomar un aperitivo o un cóctel a la hora del atardecer.
Si el día acompaña, la piscina climatizada de estilo laguna —exclusiva para los clientes de este servicio— es otra invitación directa a romper los planes de encierro, con sus hamacas y jacuzzis al aire libre en un ambiente muy relajado. Y si se trata de comer, la oferta exterior obliga a moverse: desde la propuesta mediterránea del restaurante Indigo hasta el ambiente de la trattoria Casa Nostra o los platos más frescos en Botanic.
Para completar el menú de tentaciones, el complejo está rodeado por dos campos de golf de 18 hoyos con la firma de Jack Nicklaus, y cuenta con un YHI Spa de 1.200 metros cuadrados que tienta a cualquiera con su circuito termal. También tiene una amplia oferta para distintos deportes.
La sutil victoria del equilibrio
Al final del viaje, uno se da cuenta de que el verdadero atractivo de este rincón de la Costa Blanca no es la obligación de elegir entre el aislamiento total o la vida fuera de la habitación. Lo mejor de la experiencia es, sencillamente, tener la libertad de improvisar: disfrutar de un refugio de confort impecable sabiendo que, justo al otro lado de la puerta, espera un pueblo mediterráneo entero diseñado para cuando decidas volver al mundo. Más Información. melia.villaitana@melia.com
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