¿LÍDERES O VENDEDORES DE HUMO? EL TURISMO EXIGE HONESTIDAD POLÍTICA
«Como especialistas en turismo, nuestro trabajo es invitar al mundo a conocernos. Pero hoy, a 2 semanas de las elecciones, nos cuesta encontrar la honestidad en quienes pretenden dirigir un país que se desangra por la inseguridad urbana». Nos enfrentamos a una realidad que ninguna campaña de marketing puede ocultar: Un país fragmentado por 35 partidos políticos y una delincuencia urbana que nos está arrebatando la paz.
La «Valla» de la Realidad
Es doloroso reconocer que, aunque nos preciamos de contar con una de las Nuevas Maravillas del Mundo, la gestión política actual la está convirtiendo en una joya inalcanzable. El turismo no vende solo paisajes; vende confianza. Sin embargo, ¿Cómo pretendemos recuperar las cifras prepandemia si la inseguridad es el rostro cotidiano de nuestras calles? La falta de seguridad es el «impuesto» más caro para el viajero, y el peor enemigo de nuestra competitividad turística.
Vendedores de Humo vs. Realidad Jurídica
Existen programas que publican los currículos de los candidatos; debemos estar informados de “Quién es Quién” para que la desilusión no nuble nuestra mente. Como profesionales del turismo, sabemos que la improvisación es el camino más corto al fracaso de un destino; en la política, es el camino al abismo social. No permitamos que el ruido de 35 opciones políticas nos aturda, ni que las promesas de “mano dura” inconstitucionales nos seduzcan por desesperación. Un destino turístico se construye con planificación, no con milagros, y las promesas de la mayor parte de los candidatos —muchos de ellos con un nivel intelectual pobrísimo, con demagogia aprendida y repetitiva, como lo hemos podido comprobar en los recientes debates— proponen acciones inmediatas que ellos saben que no pueden cumplir, como la de pena de muerte o deportaciones exprés. En marketing esto se definiría como «Publicidad Engañosa» y sabemos de qué hablamos. Si un candidato miente en su oferta electoral, ¿Cómo va a gestionar con honestidad el patrimonio de todos?
El mundo no se detiene y no estamos solos
Mientras nosotros nos enredamos en debates estériles, la rueda global sigue girando. Países de economías emergentes, particularmente en el continente de África, han comprendido que el turismo es su única esperanza para salir del subdesarrollo. Naciones como Ruanda, que supo reconstruirse desde las cenizas, Botsuana con su modelo de conservación de lujo, o Namibia y Etiopía, utilizan todos sus recursos para atraer al viajero internacional. Para estos países la seguridad no es negociable; proteger al turista es proteger su futuro sustento. Si estos estados africanos están logrando atraer inversiones y limpiar su imagen a base de orden y respeto a las instituciones, ¿Por qué nosotros permitimos que nuestra imagen se quiebre por la desidia de nuestra clase política? Nuestra competencia ya no es sólo el vecino, es el mundo entero que hoy lucha por cada dólar turístico con uñas y dientes.
El Turismo como «Cero a la Izquierda»
Los candidatos tratan el turismo de forma tangencial porque no tienen idea de lo que significa para el desarrollo de los pueblos. El Turismo no es un accesorio; es el motor que no arranca porque no hay un programa serio de seguridad que garantice que un turista pueda caminar sin miedo. «Nadie compraría un paquete turístico a un operador con denuncias por estafa; sin embargo, nos piden votar por candidatos con investigaciones abiertas por corrupción».
El voto consciente
Nuestro querido país exige que el próximo gobernante sea un líder honesto, valiente, que trabaje en función de PATRIA y no partidaria, ni de sus propios intereses. Primero con lo que se puede hacer, porque el turismo no aguanta cuatro años más de improvisación y promesas de humo; ya estamos cansados de especialistas que no duran ni tres meses en sus preciosos puestos.
La ética del votante de hoy
Reside en la capacidad de verificar el pasado de quienes piden nuestro apoyo. Si un candidato tiene investigaciones abiertas por corrupción, no es un “perseguido político”, es un riesgo para el patrimonio de todos. Si un plan de gobierno trata al turismo —nuestra mayor carta de presentación ante el mundo— de forma tangencial, es porque no entiende cómo funciona la economía real de nuestro país.
Finalmente, dilectos lectores, votar con honestidad significa dejar de premiar “las mentiras más indecentes”. No busquemos salvadores que prometen soluciones mágicas para la delincuencia urbana en 24 horas; busquemos gestores que entiendan que sin seguridad no hay libertad, y sin libertad, el turismo muere. Este 2026, que nuestra presencia en las urnas sea tan limpia como la imagen que queremos proyectar al mundo.
El país no aguanta un mal “tour” de cinco años más.SIN TURISMO NO HAY PARAÍSO.
Elena Tejera
Directora
Master en Turismo y comunicación





