CINCO CLAVES CIENTÍFICAS PARA ENTENDER LA OLA POLAR HISTÓRICA QUE AZOTA A ESTADOS UNIDOS

Una gran tormenta polar azota EEUU en más de 30 estados y pone en alerta a las autoridades (Joel Bissell/Kalamazoo Gazette via AP)
By Víctor Ingrassia
EE.UU.24/01/2026.-El fenómeno avanzó desde las Montañas Rocosas y las Grandes Llanuras hasta la costa este, con impactos directos sobre el transporte, el suministro eléctrico y la vida cotidiana de millones de personas. A primera vista, la escena parece chocar con una tendencia climática ampliamente documentada: los inviernos se volvieron más cálidos en promedio.
Sin embargo, la ciencia climática ofrece claves precisas para entender por qué un episodio de frío tan severo resultó posible en un planeta que registra récords de temperatura año tras año. La respuesta no se apoya en una sola causa, sino en la superposición de procesos que actúan a distintas escalas, desde el Ártico hasta la corriente en chorro que gobierna el clima de las latitudes medias.(…)

Casi doscientos millones de habitantes quedaron bajo alertas por nieve hielo y temperaturas polares en una de las tormentas más extensas en décadas (AP Foto/Jeff Roberson, archivo)
1 .-El primer dato científico clave se encuentra en el comportamiento del vórtice polar. Este sistema consiste en una vasta muralla de vientos que gira alrededor del Polo Norte y mantiene el aire más frío confinado en las altas latitudes durante el invierno boreal.
Cuando su estructura permanece compacta y estable, el frío extremo rara vez alcanza regiones densamente pobladas. En esta ocasión ocurrió lo contrario.
Una serie de ondulaciones profundas en la atmósfera superior estiró el vórtice y permitió que lóbulos de aire ártico descendieran hacia Estados Unidos. Ese desplazamiento explicó la llegada de temperaturas muy por debajo de cero a zonas que no suelen experimentar frío tan persistente.

En varias regiones la nieve supera los treinta centímetros mientras el hielo amenaza rutas redes eléctricas y el suministro energético (REUTERS/Lindsay Dedario)
El Servicio Meteorológico Nacional de EEUU advirtió sobre un “aire frío potencialmente mortal”, una expresión que resume el riesgo sanitario asociado a la hipotermia y la congelación.
La magnitud del evento sorprendió incluso a expertos acostumbrados a monitorear temporales invernales. “El hecho de que tengamos aproximadamente 2.900 kilómetros ininterrumpidos de alertas climáticas desde Arizona hasta la Costa Este demuestra la magnitud de esta tormenta”, afirmó Matthew Cappucci, meteorólogo de MyRadar a PBS, la televisión pública estadounidense.(…)
2.-El Ártico más cálido que debilita la estabilidad invernal

El estiramiento del vórtice polar permitió que aire ártico avanzara hacia el sur y provocara condiciones invernales severas en gran parte del país (Joel Bissell/Kalamazoo Gazette via AP)
El segundo dato científico apunta al origen remoto de esta ola polar: el Ártico. Las temperaturas en esa región aumentaron a un ritmo mucho mayor que el promedio global, con una pérdida acelerada de hielo marino. Ese cambio alteró los contrastes térmicos que sostienen la circulación atmosférica del hemisferio norte.
Judah Cohen, científico investigador del MIT y especialista en clima invernal, explicó que la reducción del hielo en mares como Barents y Kara desempeñó un papel central en la mayor variabilidad del vórtice polar. “Claramente existe una fuerte relación entre los eventos de vórtice estirado y el clima invernal extremo aquí en EEUU”, sostuvo. Según su análisis, un Ártico más cálido añadió energía al sistema y facilitó configuraciones que permiten la fuga de aire frío hacia el sur.(…)

Aunque los inviernos son más cálidos en promedio los científicos advierten que episodios de frío extremo siguen siendo posibles en un clima cambiante (AFP PHOTO / Jewel SAMAD/ DDC)
3-Más humedad disponible para tormentas más intensas
El tercer dato científico ayuda a entender por qué esta ola polar no solo trajo frío, sino también nevadas intensas y extensas franjas de hielo. Una atmósfera más cálida retiene mayor cantidad de vapor de agua. Cuando el aire polar logra avanzar hacia latitudes medias y se encuentra con esa humedad, el resultado puede ser una tormenta invernal de gran escala.
En este episodio, el choque entre la masa de aire ártico y el aire cálido y húmedo proveniente del Golfo de México y del Pacífico generó condiciones ideales para la nieve y la lluvia helada. Estados del sur, menos acostumbrados a este tipo de fenómenos, enfrentaron rutas congeladas y tendidos eléctricos cubiertos de hielo.

Datos de largo plazo muestran que las temperaturas mínimas anuales subieron desde los años setenta lo que vuelve más raros estos fríos intensos (REUTERS/Lindsay Dedario)
4-Un clima más cálido con extremos menos frecuentes pero más disruptivos
El cuarto dato científico introduce una aparente paradoja. A largo plazo, las olas de frío en Norteamérica se volvieron menos frecuentes y menos extremas.
Los datos muestran que los récords de temperaturas cálidas superaron ampliamente a los de frío en las últimas décadas, incluso durante el invierno. En ciudades como Minneapolis y Cleveland, la temperatura mínima anual promedio subió más de seis grados Celsius desde la década de 1970.
Ese calentamiento sostenido reduce la probabilidad de episodios como el actual, pero no los elimina. Cuando ocurren, pueden resultar más disruptivos porque las sociedades y las infraestructuras se adaptaron a un clima menos severo. Redes eléctricas, sistemas de transporte y viviendas enfrentan mayores riesgos ante un frío que ya no forma parte de la experiencia habitual.

Muchas ciudades se encuentran con poco abastecimieto alimentario por las restricciones al tránsito debido a la ola polar y las tormentas intensas (REUTERS/Eric Cox)
Jennifer Francis, investigadora del Woodwell Climate Research Center, subrayó esta complejidad al señalar que el calentamiento global no actúa de forma lineal.
“Aunque el calentamiento global está causando inviernos más cálidos en general, los eventos de clima invernal duro siguen siendo posibles —y tal vez incluso más probables— porque el calentamiento no es la única consecuencia del cambio climático causado por el hombre.
5-Una tormenta que refleja cambios profundos en el sistema climático
El quinto dato científico conecta todos los anteriores y ofrece una mirada de conjunto. El sistema climático actual muestra una mayor variabilidad, con patrones que se alejan de la estabilidad que caracterizó a buena parte del siglo XX.
Cambios en la corriente en chorro, en la distribución del hielo marino y en la circulación atmosférica favorecen configuraciones extremas, tanto de calor como de frío.
La tormenta invernal que atraviesa Estados Unidos expuso esa nueva dinámica. Cerca de 200 millones de personas quedaron bajo algún tipo de alerta, con nevadas que superaron los 30 centímetros en amplias regiones y sensaciones térmicas que descendieron por debajo de los –46 grados Celsius en las llanuras del norte.

El invierno es la estación que más rápido se calentó en Estados Unidos pese a ello el sistema atmosférico aún puede producir tormentas severas ( REUTERS/Lindsay Dedario)
En paralelo, grandes ciudades enfrentan cancelaciones masivas de vuelos y advertencias de las autoridades de transporte.
Para los científicos, el desafío consiste en comunicar que estos eventos no contradicen el calentamiento global, sino que forman parte de un clima más complejo y menos predecible.
Amy Butler, científica atmosférica de la NOAA, explicó que aún existe incertidumbre sobre cómo evolucionará el vórtice polar en el futuro. “Hay muchos factores que pueden alterar la intensidad del vórtice polar”, afirmó, entre ellos el hielo marino y el calentamiento de las capas superiores de la atmósfera.
La tendencia de fondo, sin embargo, resulta clara. Los extremos de frío disminuyen en frecuencia, pero la nieve y el hielo siguen presentes y plantean desafíos significativos. En el oeste de Estados Unidos, por ejemplo, el deshielo aporta gran parte del suministro de agua, lo que añade otra capa de complejidad a los cambios en las tormentas invernales.
La ola polar actual quedará como un recordatorio de que el cambio climático no elimina el invierno, sino que lo transforma. En un contexto de temperaturas globales en ascenso, el frío extremo se vuelve menos común, pero cuando aparece lo hace en un escenario cargado de energía y humedad, con impactos amplificados.
Entender esas cinco claves científicas resulta esencial para anticipar riesgos, adaptar infraestructuras y comprender que el calentamiento global no significa un clima uniforme, sino uno cada vez más desafiante.
F/Infobae




