Santa Rosa de Lima en la Era de la Inteligencia Artificial: Cuando el Algoritmo Intenta Suplir a la Fe

Por Elena Tejera*
El pozo de los deseos frente al «milagro digital”
Lima/30/08/2026.-!FRANCAMENTE¡ Como cada 30 de agosto, el Perú se paraliza para celebrar el día de nuestra santa limeña y patrona de América, las Filipinas e Indias Occidentales: Isabel Flores de Oliva, nuestra querida Santa Rosa de Lima. Fiel a una tradición inquebrantable, una marea humana de cientos de fieles acude a su santuario histórico en el centro de la capital y al ineludible “Pozo de los Deseos” para dejar sus cartas con peticiones y compartir un día en familia .
Este año el panorama se muestra muy ordenado, sin embargo la masificación comercial es innegable. Acude tanta gente que el mercado se ha adaptado de forma fría: ahora las cartitas con peticiones se venden casi listas, de modo que lo único que debe hacer el devoto es firmarla y cerrarla para evitar las demoras en la escritura. Evidentemente, en esta era del consumo masivo, todo tiene un costo. Pese a ello, miles de fieles llegan desde los rincones más alejados del Perú y del extranjero. En sillas de ruedas, con bebés en brazos, enfermos con muletas o soportando el cansancio, nada impide llegar al santuario para rendir homenaje a una santa que el pueblo siente profundamente suya.
Sabian ustedes, mis queridos lectores, que el rostro original de nuestra santa fue reconstruido hace unos años mediante la ciencia y la tecnología 3D. ¿No lo cree? Pues sí, señor, así avanza la ciencia. Y como avanza la ciencia, nuestra querida Rosa no se ha quedado en el tiempo; hoy camina al mismo paso que la cibernética. Actualmente, cualquier devoto puede enviarle un deseo vía Facebook, Instagram, X (antes Twitter) o por correo electrónico. ¿ What ? De Ripley… Inaceptable.
La paradoja de una sociedad hiperconectada pero aislada
Precisamente, nos preocupa de sobremanera que en la actualidad —donde los índices de inseguridad, corrupción, violencia y agresión marcan la vida diaria— la tecnología e internet estén actuando como un anestésico social. Como consecuencia del abuso de las pantallas, prácticamente se están perdiendo los momentos genuinos en familia. Vivimos obnubilados, aislados en un «silencio compartido» frente a los celulares en las mesas de los restaurantes y cafés. Ante esta realidad, la gran responsabilidad que tienen las iglesias —y no solo la católica— es preservar la fe y aumentarla a través del encuentro real, humano y comunitario.

Justamente en este momento de la tecnología de realidad aumentada y la inteligencia artificial, queda claro que no estamos viviendo una simple época de cambios, sino un verdadero cambio de época.
La devoción popular a la primera Santa de América está muy arraigada. Es un rito obligatorio visitar su casa cada 30 de agosto y dejar el mensaje manuscrito en el famoso pozo de su patio colonial. Pero como todo “cambia en esta era”, Santa Rosa supuestamente también se “aggiorna”, y ahora se incentiva que el milagro o la petición se tramite de forma virtual.
Nos parece completamente irracional que se promueva esto desde las propias instituciones religiosas. La comunión íntima, el respeto, el tiempo dedicado a redactar una carta a mano y la conexión espiritual que existe entre el santo y el devoto jamás podrán ser suplidos por un frío correo electrónico o un mensaje automatizado.
¡Por favor! La fe, la devoción y el creer en un ser superior —el que su libre fe acepte— es un valor intangible e invaluable, más aún en estos días de tanta convulsión y violencia mundial. El misterio y el romanticismo de la fe se defienden cara a cara, no detrás de una pantalla. FRANCAMENTE…
*Máster en Turismo y Comunicación
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