Más allá del balón: Pasión, alta costura y los miles de millones del turismo deportivo
Nosotros no somos aficionados al fútbol. Sin embargo, estamos completamente al día con los partidos: qué equipos compiten, entre sumas y restas quiénes pasarán a los octavos de final y quiénes podrían llegar a los cuartos para llevarse la Copa Mundial de la FIFA 2026. Se preguntarán, amigos lectores, si no nos gusta el Deporte Rey, ¿Porqué este repentino interés? La respuesta está en tres sucesos fascinantes.
El primero es porque vemos todas las noches a Jaime Bayly en su canal de YouTube. Compartimos su emoción con gran asombro y atención; nos relata las jugadas con una maestría que nos hace sentir en el estadio, lejos de las estridencias de esos locutores tradicionales que corean un ¡Gooool! que francamente nos parece horrible, casi un ataque de histeria.
Jaime asiste con su familia a los estadios de este Mundial y nos comenta el ambiente VIP al que tiene acceso. Aunque confiesa que “le gusta disfrutar los partidos en su casa y en solitario” para dar rienda suelta a sus emociones, su conocimiento es innegable. Nos encantan sus expresiones futbolísticas: cuando dice que un jugador “cacheteó” o “cuchareo” la pelota, o que “acarició la bola en un toque genial para colocarla en el lugar preciso”. Usando cada vez la camiseta de sus amores según juegue su equipo de Argentina, Colombia, España o Uruguay, y con su estilo tan peculiar, Jaime nos hace vivir esta Copa del Mundo como nunca antes.
El rugido elegante de «Los Leopardos»
El segundo motivo es un extraordinario artículo que leímos en el prestigioso diario The New York Times sobre la selección masculina de fútbol de la República Democrática del Congo (RDC). Su llegada al Aeropuerto de Houston fue un despliegue de pura facha. Ternos negros elegantísimos, camisa blanca y corbata negra. El saco tenía, en un solo lado, un detalle de piel de leopardo que cubría desde el hombro derecho y cruzaba hasta perderse en la sisa izquierda, sumado sus maletines y accesorios a juego, fue la sensación del aeropuerto. Con justa razón a esta selección se le conoce como “Los Leopardos”.
Para sorpresa de muchos, el pasado miércoles 17 de junio, esta selección le empató 1 a 1 al Portugal de Cristiano Ronaldo en su debut mundialista tras 52 años de ausencia. Y el milagro se consumó: como fieros Leopardos, se clasificaron por primera vez a la segunda fase de una Copa del Mundo gracias a su histórica victoria por 3-1 lograda este sábado frente a Uzbekistán y su impacto en la historia futbolera ya es imborrable.
«Los Leopardos» posicionaron a su país en el imaginario colectivo a través de la alta costura. Como explicamos en nuestro Semanario del lunes 15 de junio, la selección del Congo no solo ganó en la cancha, sino que conquistó un mercado de incalculables dimensiones: el de la curiosidad global por conocer su tierra.
República Democrática del Congo por dentro
Para conocer la RDC, hay que mirarla con los ojos de la modernidad. Quienes se imaginan solo selva y pobreza se sorprenderán al caminar por la comuna de Gombe en su capital, Kinshasa, un distrito donde se concentra todo el movimiento financiero y comercial, repleto de hoteles de lujo, embajadas y centros comerciales vanguardistas como el Kin Plaza Mall. Para este lado del continente americano, esto es una verdadera sorpresa.
Es hora de quitarnos de la mente ese prejuicio tan común en América de que África es un bloque de ignorancia y mendicidad donde la gente corre descalza detrás de los leones. Nada más falso. La realidad es que la RDC es una potencia minera mundial gracias al cobalto y al cobre, y está usando esa riqueza para diversificar su oferta hacia un turismo de altísimo nivel.
¿Qué clase de turismo ofrece este gigante de más de dos millones de kilómetros cuadrados?
Principalmente, un Ecoturismo de Conservación Premium que cuenta con cinco sitios declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Los viajeros con mayor poder adquisitivo del planeta llegan allí para hacer trekking y ver de cerca a los imponentes gorilas de montaña en los parques nacionales de Virunga y Kahuzi-Biega, o para explorar los misterios del majestuoso Río Congo. A esto se suma un floreciente Turismo Cultural e Histórico en ciudades como Lubumbashi. Es un destino seguro, el gobierno congoleño, a través del Instituto Congoleño para la Conservación de la Naturaleza (ICCN), ha blindado su economía turística mediante «corredores seguros obligatorios».
La pasión que mueve montañas (y billeteras)
El Deporte Rey no es solo juego, es un negocio de millones de dólares, en este Mundial 2026 se estimaba un beneficio económico global de 80,000 millones de dólares. Sin embargo, las estrictas exigencias de visas dificultaron la llegada de miles de hinchas, además las tarifas hoteleras eran excesivas.
El turismo deportivo genera corrientes masivas. La prueba la tuvimos con el Mundial de Rusia 2018. Un destino nada barato, y sin embargo, provocó una caravana de más de 30,000 peruanos que pagaron entre 5,000 y 10,000 dólares para alentar a la blanquirroja, ganando el premio a la «Mejor Hinchada del Mundo». El fútbol, como le oímos decir a “Chemo” del Solar jugador y entrenador peruano, “es un sentimiento”. Nosotros agregaríamos: “es una pasión tan fuerte como el amor”.
Finalmente, la gran secuela del turismo deportivo, más allá de disfrutar del espectáculo, son los miles de millones que mueven, favoreciendo la economía del país demostrando que la riqueza turística per se, es inagotable. Nosotros, como espectadores de fútbol de TV, seguiremos disfrutando con las emociones y explicaciones de Jaime Bayly todas las noches en su canal de YouTube. Y créanme, no nos estamos perdiendo de nada…
Elena Tejera
Directora
Masters en Turismo y Comunicación
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